Bahía Blanca (Argentina) – Peligros (Granada)

Administrador


Paola 34 Años.
Nacionalidad: Argentina
Lugar de Nacimiento: Bahía Blanca

Geógrafa de profesión tuvo que emigrar por las gran crisis que afectaba a su país. Una muy interesante historia de una argentina con muchas inquietudes

¿ Que te hizo emprender el viaje?

¿Por qué tomé la decisión?

Fue más de una razón lo que me impulsó a emigrar a España. Pero el punto de partida esencial fue uno: Argentina no me ofrecía posibilidades de crecimiento profesional, ni creo que personal tampoco. Como muchos me dijeron en su momento “no elegí una carrera fácil”, soy Geógrafa. Desde siempre, las decisiones más trascendentes de mi vida las he tomado desde el corazón, y ésta no es la excepción. Aunque no ignoro la utilida

mi-lugar-en-el-mundo

d de ser racional o si se quiere “práctico”, en la vida, entiendo que una carrera, tu formación profesional, es algo que te acompañará el resto del camino, de nuestro tránsito por este mundo, y uno no suele elegir compañeros de viaje insoportables y aburridos, y menos para este tipo de viaje! Sería una pérdida absoluta de tiempo y sobretodo un sin vivir. Por eso de todas las opciones que había en la facultad de mi ciudad (mis padres no podían costear mi educación en otra parte) me decanté por aquella más cercana a mis inquietudes e ideales . Desde siempre me he sentido atraída por la naturaleza, sus seres vivientes, sus paisajes, y desde siempre me ha afectado ver como muchos hombres la maltratan y con qué descuido la explotan. Además, creo que por influencias familiares siempre he tenido un enfoque cosmopolita de la vida. Siempre me han llamado la atención las realidades de otros sitios, como piensan y actúan otras personas, las diferencias culturales. En fin, por varias razones la Geografía era, y es, mi carrera, pero no iba a ser fácil ser Geógrafa en Argentina.

En un país de escasos recursos, y/o de dudosa redistribución, con poco presupuesto académico en las universidades y con problemas más urgentes que resolver que las cuestiones medioambientales, no sería fácil ejercer. Aquel lamentablemente ya no era mi ambiente. Pocos pensaban o sentían como yo, y subsistían a duras penas, sin el respaldo institucional que hace falta para estos roles.

Mi hermano vivía en Granada desde hacía unos meses e insistía en que viniera a visitarle. Por ese entonces se desató la última crisis con el famoso “corralito”, y la situación económica y social de mi país comenzó a resentirse aún más de lo que ya estaba. Las exigencias en el trabajo comenzaron a aumentar y el costo de vida era cada vez más pesado mientras que los sueldos se mantenían penosamente, si no disminuían.

El problema de una crisis económica de tamaña envergadura no se ciñe solo a lo económico, y los que lo vivimos lo comprendemos perfectamente. Las consecuencias van mucho más allá: repercute en el estado de ánimo colectivo, incrementa la delincuencia, resiente la credibilidad, el poder de acción y la eficacia de las instituciones públicas y los servicios que estas ofrecen (seguridad Policial, Hospitales, etc.) Y todo esto se traduce en un malestar generalizado que de una forma u otra nos afecta a todos. Da igual que tengas dinero. Siempre es mejor vivir en una sociedad relativamente más estable y equitativa. Al menos así lo siento yo. La actitud de la gente era diferente: no había ilusión, ni esperanza, ni auténtica alegría, ni genuino optimismo. Pese a todo, el argentino se sobrepone y aguanta, sigue adelante asombrosamente y si se le pregunta como está, nunca dirá mal. Sería como cargarle al otro que seguramente ya bastante lleva sobre sus espaldas, todo el peso de su propio karma. No obstante, la realidad era que el día a día se hacía cada vez más difícil: salir a la calle era un riesgo a toda hora del día; cargar gasolina en el coche, algo sumamente costoso; comprar en el súper y que te alcance el dinero, una proeza diaria; rendir en el trabajo bajo la mirada escudriñadora de los jefes y la amenazante cola de parados (que no cobran paro) que esperaban ávidos una vacante, un desafío cotidiano. Todo se resume a una palabra: SOBREVIVIR!

Hambre? No! Gracias a Dios ni hambre ni frío. Aunque entiendo luego del camino recorrido, que el hambre o el frío no son las únicas carencias de los pueblos. A veces no es preciso adolecer de lo más básico para sentirse “no vivo”. O mejor dicho, a veces, lo más básico para unos no es lo que todos consideran como tal. Para mí lo más básico en ese entonces, y ahora lo sostengo, era poder ser yo, hacer lo que me gusta, brindar algo a los demás, dejar una buena huella en este mundo, iluminar la vida de los que me rodeaban. Básica es la Justicia y la pretensión de verdad, el no ánimo de engaño al prójimo. Esas eran y son mis necesidades primarias. No podía convivir, tal y como aun me ocurre, con la deshonestidad, la mentira, la competencia desleal, la corrupción, la falta de confianza, la mediocridad, la envidia, la inseguridad, incertidumbre laboral y material, rasgos que ante esas duras circunstancias recrudecieron en mi entorno. Definitivamente aquel ya no era mi sitio.

Entonces, lo que en un principio sería un viaje de visita, se transformó en la firme determinación de emigrar. Un salto al vacío con pocas certezas.

¿Cómo fue?

No fue fácil, cuando tomé la decisión aún tenía que cerrar varios capítulos en mi vida: graduarme, vender el que hubiera sido “mi lugar en el mundo” (un trocito de tierra encantado que había elegido para edificar mi casa), recoger mis cosas más queridas y necesarias (pagué 500 dólares de exceso de equipaje), renunciar a mi trabajo en el momento más oportuno, y sobre todo, despedirme de tanta gente querida, desprenderme física y emocionalmente de mis afectos, tragándome las lágrimas para soportar sobre mis hombros la pena de los que dejaba. Debo reconocer que no fue sencillo, pero tampoco nada que no pudiera afrontar. Otros emigrantes la tienen peor! Al menos vine en avión.

Así que tras 28 años de siembra, recogí todo lo que pude de mi cosecha, me lo guardé en el bolsillo, la maleta y el corazón y tragando saliva miré para adelante, para arriba, muy arriba, 12.000 metros hacia arriba, pero nunca hacia atrás! Nunca hasta hoy.

Pido disculpas si me excedo en las palabras, es que esta es la primera vez que veo un interés real por saber de dónde venimos, quiénes somos, y sobre todo, cómo somos los que venimos de fuera. La gente pregunta, pero no se complica profundizando. No deja de ser una inquietud superficial, por encima. Con el tiempo he desistido de intentar ir más allá luego de la clásica pregunta, ¿y cómo es que te has venido? Tan solo me limito a responder hasta donde veo que se mantiene el interés. Luego me callo,¿ para qué hablar si el interlocutor ya está en otra cosa? Tengo la esperanza de que esta vez, al menos el que se atreva a leer más allá de la portada de presentación se interesará realmente por conocerme. Por enterarse de mi historia.

¿Qué esperabas encontrar?

Esperaba hallar todo lo que me había faltado desde donde venía. En cierto modo lo logré. No al ciento por ciento, pero más o menos.


Comida Preferida de tu País

Son varias las comidas que me gustan de mi tierra y que por cierto añoro: las empanadas criollas, las pastas frescas (ravioles, sorrentinos), la pizza (allí es distinta), los variados tipos de alfajores (se llaman igual que aquí pero no tienen nada que ver), las facturas (bollería típica), los biscochitos de grasa, el queso cuartirolo, y por supuesto un buen asado con todas sus “achuras” (creo que aquí se le llaman “hechuras”, ¿no?)


Mayores Diferencias que has encontrado con los Andaluces

Es una pregunta un tanto compleja, es difícil generalizar sin dejar a unos cuantos fuera de la observación. De todas maneras solo me atrevo a opinar un poquito de los granadinos que son con los que he tenido más roce.

Podría decir que en general la gente es más callada, más breve y escueta a la hora de expresarse, más introvertida.

También vi diferencias respecto a algunas costumbres sociales, por ejemplo el saludo: en mi tierra el que no saluda con un beso en una presentación suele verse como un maleducado, inclusive los hombres se saludan así; aquí ¡eso ni pensarlo! Se da la mano, como mucho! Lo que me parece un tanto incomprensible, siempre os he querido preguntar esto granadinos, es ¿Qué sentido tiene que el dar un beso signifique más confianza, y dos, menos familiaridad con la persona? ¿No debería ser al revés? ¿A más beso, más confianza? En fin. Espero respuestas, je, je!

Otra gran diferencia la encontré en el lenguaje, ya que si bien hablamos el mismo idioma hay variaciones tanto en el vocabulario como en la forma de expresarse. Palabras que en Argentina estarían casi prohibidas o censuradas aquí tienen un significado diferente y son muy normales por lo que no me ha quedado más remedio que incorporarlas a mi discurso, a tal punto que temo ir de visita allí y “meter la pata” diciendo algo inapropiado!

También es destacable como rasgo diferenciador el gran sentido de pertenencia e identidad que tenéis los andaluces, tanto en lo que respecta a Andalucía como a vuestra región, Provincia y hasta en lo referente al pueblo. Existe un sentimiento de pertenencia local. Allí no existe ese fenómeno. La estructura espacial, administrativa y hasta cultural de los asentamientos urbanos es muy diferente, por lo que el desarrollo cultural, en lo que se refiere a valores, costumbres, tradiciones, ideario colectivo, historia, difiere notablemente.

Otra notoria diferencia es el concepto de distancia: la idea de cercanía o lejanía que tenéis aquí, es claramente reducida respecto a la que tenemos en Sudamérica en general. En mi país, al estar todo mucho más distante, lejano, al ser el territorio más extenso, el mapa mental se amplía, adaptándose, y lo que aquí puede parecer lejos, allí no lo vemos así. Esta diferencia resulta lógica si se observa que Buenos Aires, tan solo una provincia de las 23 que conforman Argentina cuenta con una superficie de 307.571 km² ocupando el 11,06% de su superficie total, mientras que la España peninsular, todo un país, tiene 493.458 km². Bahía Blanca está a 680 km de la Capital Federal, dentro de la misma provincia. Sin embargo de niños, era habitual ir a visitar a nuestros abuelos por el fin de semana y estamos hablando de 25 o 30 años atrás, cuando comunicaciones, vehículos y carreteras no eran lo que son hoy.

Cosas Familiares que has encontrado en Andalucía

  • El buen comer y beber

  • El intento constante de que el trabajo no les impida disfrutar de la vida, especialmente cuando viene el calorcito.

  • La pasión y el fanatismo por el fútbol.

  • La pasión en general

  • Algunas frases, que supongo habremos heredado, como “no hay moros en la costa”

  • La afición al ciclismo

  • La facultad de Geografía.

¿Conocías tu Destino exacto?

Sí, afortunadamente contaba con un sitio y personas que me esperaban. Peligros era mi destino desde un principio. Ah! Por cierto, me intrigaba mucho este nombre!

¿Qué imagen tenías de los andaluces antes de venir?

No tenía muchos preconceptos respecto a los andaluces. Quizá no pensé encontrar tanta gente guapa. Allí de donde vengo a todos los españoles les dicen “gallegos”; por lo general se ignora la diferencia entre andaluces, gallegos, catalanes, etc. Creo que esto es así porque la mayor inmigración española que tuvimos durante el siglo XX fue proveniente de esta región. Hay un gran desconocimiento en este sentido.

También puede que haya pensado que serían más formales y serios en lo referente al trabajo, aunque como he dicho antes, generalizar sería un error. Hay todo tipo de gente en todas partes.

También supuse que todo sería más ordenado y respetuoso del medioambiente, el tráfico, las construcciones, la gestión de los residuos. En ese entonces, allí por el 2002 no era así. Puede que haya mejorado.

¿Y después?

Bueno, me he llevado buenas y malas sorpresas con los andaluces (granadinos). No obstante me gustaría reiterar que, a diferencia de otros inmigrantes, tuve la suerte de contar con gente de aquí que me estaba esperando. Eso ayuda mucho al principio. Esas personas han sido muy solidarias y receptivas de mis inquietudes, necesidades y faltas y les estoy infinita y eternamente agradecida. Eso no se olvida fácilmente.

Respecto a mi opinión actual sobre los andaluces quisiera aclarar previamente que reconozco que se basa en mi experiencia personal, que para nada pienso que todos son así, ni en lo bueno ni en lo malo. La visión de las cosas siempre está condicionada por nuestras circunstancias. Bueno, ahí voy! Empiezo por lo malo (huyyy!!!)

  • Os cuesta mucho aceptar críticas

  • Os negáis muchas veces a ver lo que no comprendéis

  • Os negáis a intentar comprender lo diferente y os resulta difícil poneros en el lugar de los otros.

  • Muchos hacéis bastante el paripé y siempre tenéis una buena excusa o justificación (je, je!)

  • Respecto al idioma, algo contradictorios. Cuando un hispano parlante de fuera no entiende algo, pensáis que el problema es de él, que habla mal. Que su manera de expresarse no es correcta. (Me han corregido en unas cuantas ocasiones) Sin embargo el andaluz, con todas sus arbitrariedades verbales, sí se debe aceptar. En ningún momento os paráis a pensar que responsabilidad os cabría para el éxito del diálogo, de la comunicación. Que conste que no tengo nada en contra del andaluz, me parece muy bonito, musical, me gusta! Y algo se me ha pegao!

  • Poco versátiles, un tanto estructurados.

  • Indiferentes a otros sitios, en el sentido de conocer nuevos lugares. Muchos ni salen de su propia provincia, ni física ni mentalmente.

En contrapartida, ¡lo bueno!:

  • Generosos y Solidarios

  • Abiertos, a su manera, pero abiertos al fin, no les pasamos desapercibidos los de fuera, nos integran en su mundo, (aunque no les interesa conocer el nuestro)

  • Alegres, muy alegres!

  • Cálidos, afectuosos

  • Artistas, a muchos de los granadinos que conozco les circula el arte por las venas! Sea con la música, la poesía, la pintura, la actuación. Aquí hay mucho arte! Y lo más increíble es que no se ven así a ellos mismos; pero que lo son, LO SON!

  • Gusto por las pequeñas grandes cosas de la vida: una barbacoa en el campo, un día en la playa, una reunión de amigos, unas tapas en un bar.

  • Sociables al máximo.

  • Sensibles, receptivos.

  • Cultos.

Bueno, amigos andaluces, espero que mis críticas no los hayan ofendido y que cuando vaya caminando por el pueblo me sigan saludando! Je, je! La verdad es que prefiero dar la cara en esta entrevista, no considero correcto ocultarme, me gusta hacerme cargo de mis afirmaciones.

Adiós y gracias a Guadalinfo por brindarme la oportunidad de expresar mis pensamientos.

Mi Ciudad

Bahía Blanca es una de las ciudades portuarias más importantes de Argentina, situada al sur de la Provincia de Buenos Aires. Es relativamente joven. Fue fundada en abril de 1828.

Se dice que la denominación de “Bahía Blanca”, se debe a las eflorescencias blancas, salinas, que cubrían y cubren aún sus bajas orillas, cuando la marea se retira y quedan al descubierto los cangrejales y el sol evapora la humedad. Aunque el nombre que figura en su acta fundacional es el de Fortaleza Protectora Argentina, el devenir espontáneo de la historia y de quienes la hicieron ha hecho que este nombre prevaleciera hasta nuestros días.

Desarrollo Urbano

En torno a la “Plaza Rivadavia”, centro de recreación más antiguo e importante de la ciudad, se desarrolla la principal actividad comercial, bancaria, institucional y hotelera conformando el denominado “microcentro bahiense”.

La población se distribuye en forma compacta alrededor del radio céntrico en unos cien barrios, algunos de los cuales poseen marcadas características, sus propios núcleos comerciales, culturales y sociales

Los espacios verdes en la ciudad (parques, plazas y plazoletas) suman 113, entre los que pueden destacarse: el Parque de Mayo (el más grande de la ciudad), el Parque Independencia (donde se encuentra el jardín zoológico), el Paseo de las Esculturas, El Paseo de la mujer, la Plaza Rivadavia (la más importante y antigua de la ciudad).

Población

El último censo nacional reportó 274.509 habitantes (INDEC, 2001) en la aglomeración urbana de Bahía Blanca. Esta cifra representa un incremento del 5,5% frente a los 260.096 habitantes (INDEC, 1991) del censo anterior, por este bajo índice de crecimiento demográfico se concluye que hubo un leve éxodo poblacional durante la década pasada.

Deporte

A lo largo de su historia, Bahía Blanca ha sido referida como La Capital del Básquetbol Argentino y eso se debe a que es la ciudad que más basquetbolistas de alta competencia ha dado del país, destacándose muchos de ellos a nivel nacional, como así también en equipos de la Federación Europea de Baloncesto (FIBA Europa), y otros incluso en equipos de la NBA.

Sobre Bahía hay mucho más que decir, pero pienso que os gustará mas ver imágenes. Suelen decirnos mucho más de un lugar, que las palabras.


4 respuestas to “Bahía Blanca (Argentina) – Peligros (Granada)”

  • jorge Comentó:

    Me parecio inquietante y maravillosa la historia de esta persona y de su forma de pensar y edificar su vida; ojala el destino le lleve a cumplir sus objetivos, creo en la verdad igual que ella, y poco a poco nos juntaremos los que pretendemos un mundo mejor.Te felicito paola.Viva Argentina y que viva España.

  • Borja Comentó:

    Hola, me encantó tu historia… y me gustaria ponerme en contacto contigo… tengo una amiga aqui en granada que también es de bahia blanca… y seguro tendrían muchas cosas de que hablar…

  • Nilda Comentó:

    Hola, me encanto tu historia , yo soy de buenos aires, me senti identificada con todo lo que decis , yo hace 5 años que vivo en GRanada, me encanta , me gusta vivir aqui , te dejo mi email si quieres conectarte nildaana@hotmail.es

    te felicito por tu fuerza y ganas de superacion.

Comenta la historia